Fue un largo eterno. Use mis días libres para llorarte, para
recordarte, entenderte. Y es que nunca entendemos que pasa realmente hasta que
no paramos. Miles de preguntas ¿Me quisiste alguna vez? Y si me querías ¿Esta
era tu manera de querer? Y es que me cuesta entender cómo algunas personas
quieren mal. Cómo puede ser que, aunque quieras a la otra persona no la veas
como un proyecto de vida ¿Fui muy fea para vos? ¿Muy intensa? ¿Muy
desequilibrada? ¿Fue mi ansiedad, mi familia, mi educación? Es que no logro
entender por qué otras sí y yo no ¿Siempre va a ser siempre así? ¿Hay algo en
mí que hace que las personas no me quieren? Y si no me queres ¿Por qué esa
obsesión con volver, con romperme? ¿Qué ganas rompiendo mis ganas de vivir,
haciéndome recordar que no importa lo que haga, nadie merece quererme? Y es que
estoy harta de no poder imaginar un futuro que no sea en soledad, juntando mis
propios pedazos, siempre. Es que tampoco entiendo cómo me convertí en aquella
que mendiga cariño, caricias, tiempo. Por qué no entiendo cómo volves y te
acepto, cuando nunca entendes que siempre es mejor cuando estás lejos. Porque
ya no te quiero, pero doles, porque me recordas que nadie, por mucho que
transite el mundo, me va a querer, porque nunca, no importa cuánto me esfuerce,
voy a ser la protagonista, siempre, el papel principal.
Y si tengo que serte sincera, nada deseo más que te vaya
bien. Porque así, tal vez, rompas con esas manía de dejar cadáveres emocionales
a tu paso.
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